Economía regional

Ferias ofrecen productos frescos, sanos y baratos

Info General - 22/06/2019

Los mercados populares, así como los espacios para pequeños productores y feriantes son un punto de encuentro donde las ofertas y promociones no son sólo saludables, sino convenientes para el bolsillo.


Los mercados populares, ferias francas y espacios de venta de productos orgánicos, han tomado relevancia en el último tiempo. Esto se debe, no sólo a que la cultura alimenticia está cambiando y hay una mayor conciencia al momento de elegir qué es lo que se va a consumir, sino también la relación costo y calidad es un beneficio para el bolsillo.

 

Verduras, frutas, fiambres, panificados, carnes, artesanías, dulces; los mercados, tanto municipales como los que se conforman a modo de ferias en lugares que fomentan este tipo de actividades, ofrecen una amplia variedad de productos a precios accesibles y con calidad que supera en materia orgánica a los que podría encontrarse en las góndolas de supermercados. Los feriantes de mercados itinerantes, por ejemplo, presentan sus propuestas con un cronograma que involucra diferentes puntos de la ciudad Existen también puntos fijos y otros, donde las propuestas varían.


Comenzando con las verduras, al comprar en mercados populares o ferias francas, el ahorro que puede llegar a conseguirse ronda entre el 30 y el 40 por ciento, en relación a precios y tamaños de los vegetales. Las promociones son un plus que atrae al público, presentando ofertas como ser dos kilos de cebollas por 50 pesos, siendo el costo promedio en verdulerías de 35 pesos el kilogramo. Los morrones y los tomates, que se han transformado en los últimos meses casi en un lujo, se encuentran entre los 40 y 60 pesos, cuando el gasto habitual ronda los 100 pesos por kilo.


Las frutas también se pueden encontrar a valores considerablemente económicos, por ejemplo las mandarinas, se consiguen a razón de entre 40 y 60 pesos por kilo, en comparación a las ferias, se hallan a 40 pesos por docena, lo que involucra casi el doble de producto en cuanto a peso. Los panificados y los embutidos también son destacables, consiguiendo fiambres por unidad y no por peso, lo que en la mayoría de los casos resulta en un costo más económico en comparación a la venta según lo que marca la balanza. Productos como miel, huevos frescos y dulces regionales, aportan además el plus de que provienen, como reza un dicho popular, del campo a su mesa, sin portar etiquetas que adviertan que se encuentran aditivados con productos como el jarabe de alta fructosa, que se utiliza para diluir el contenido y hacerlo más liviano. Los panificados, deben ser en este sentido, los productos más destacables de la lista, con panes caseros a 15 pesos por unidad, consiguiendo el kilo en promedio a 45 pesos en panaderías y almacenes. Pastafrolas y tartas también se destacan, todo gracias a la venta por unidad, versus la comercialización por peso, que provocan que una misma unidad similar, se consiga a 60 pesos en las ferias y a más de 120 en confiterías, sin mencionar que la primera cuenta con el trabajo artesanal.
 

PRODUCTORES
 

Otro punto a tener en cuenta, y no menor, es que al comprar en sitios como los mercados populares impulsados por el Municipio, las ferias francas de las plazas o las ferias de artesanos y gastronómicos en espacios abiertos como el Patio Cultural de la biblioteca Marino o la costanera general San Martín, es que el movimiento económico generado, potencia el mercado local y promueve el crecimiento de los pequeños comerciantes capitalinos y regionales.


Esto no significa que los productos comercializados por supermercados o almacenes presenten un valor cualitativo inferior, sino que teniendo en cuenta la logística, mano de obra y autosustentabilidad de un microemprendimiento, en cuanto a promoción, producción y resguardo de los riesgo, invertir en ellos no es sólo un acto de pensamiento profundo sobre la elección de que es lo que uno desea consumir, sino también un aporte al ciclo de las pequeñas economías familiares.


El comprar verduras y frutas en estos sitios, involucra en la mayoría de los casos, el trato y comercialización directa con el productor. Todos estos detalles, en gran medida pasados por alto, son los que influyen no sólo en el costo sino en la calidad de los productos. Asistir a ferias, es tener una suerte de control y certificado de calidad cara a cara, ya que los realizadores de lo adquirido pueden establecer comunicación con el público, haciendo que procesos y procedimientos sean conocidos a través de explicaciones, generando así un vínculo claro y de confianza.