Por Daniel Caram

Todos al confesionario

Opinión del Director - 23/04/2017

Inmiscuidos en las rencillas temporales, y apurados a la vez por la agenda sin urgencias trascendentales, los políticos correntinos tal vez obviaron de leer la categórica misiva que escribió la Iglesia, firmada por sus tres máximos referentes en Corrientes.

 

Con absoluta franqueza y necesario compromiso el Arzobispo de Corrientes y los Obispos de Goya y de Santo Tomé resumen los lineamientos más contundentes que deberían incluirse en el presente proceso electoral.

 

"Tiempo de elecciones... una escuela para todos", se titula el comunicado en el cuál Andrés Stanovnik (Arzobispo), Adolfo R. Canecín (de Goya) y Gustavo A. Montini  (de Santo Tomé), proponen y establecen que “el tiempo de la campaña política coloca a la sociedad ante el desafío de un período intenso de formación cívica. Por ello, este proceso debe ser una verdadera escuela para todos”.

 

Casi dando una orden, los religiosos le piden a los candidatos que “sean auténticos maestros que enseñen -con la palabra y el ejemplo- cómo debe ser una competencia transparente, respetuosa del adversario y de acuerdo con la verdad”.

 

¿Es mucho pedir?

 

Tal vez la obviedad imponga ese razonamiento, pero si viene de nuestros principales pastores impone al menos una referencia inmediata y expresa.

 

“Las elecciones despiertan esperanzas de cambio. Pero nos preocupa percibir que son cada vez más los que pierden la fe en la posibilidad de que algo cambie, y que lleve a una mayor justicia y a una distribución más equitativa de los bienes”, expresan, como advirtiendo una extraña mezcla de pesimismo y raciocinio.

 

“Sin embargo, creemos que es posible “otra forma de hacer política” y que eso depende de todos y de cada uno. A ello nos convoca el presente momento histórico”, establecen a la vez.

 

Será entonces el tiempo justo de volverse humildes y sostener los principios básicos de convivencia.

 

Y los que siguen apostando por un escenario de pleno conflicto tendrán al menos la desaprobación cristiana al no escuchar un pedido coherente y razonable.

 

Un tirón de orejas, o un mero formalismo. Están siendo observados… no pueden seguir en la mediocridad de la pelea de las redes sociales, o en el imbécil razonamiento de que todos son iguales.