Por Daniel Caram

Inevitable coletazo

Opinión del Director - 19/12/2016

La segura retirada de Ricardo Colombi implica un cambio radical dentro del partido radical. El juego de palabras viene a transparentar una situación inequívoca que se cumple casi por obviedad con las caídas de los liderazgos. Con Ricardo, el radicalismo se mantuvo estrictamente unido. Sin él, son muchas las cabezas que se asoman para posicionarse.

 

El mercedeño sabía, desde hace tiempo, que el fracaso de su ‘re-re’ iba a provocar un quiebre de características graves, y aunque preparó el terreno para ello, todo se presenta complicado al no aparecer alternativas rápidas y fuertes.

 

La ‘mini interna’ de las últimas horas en Capital tuvo ribetes de escándalo, aunque muchos quisieron (y lo lograron) tapar todo.

 

En la Escuela Manso, donde se votó, hubo algunos disturbios  en el recuento de votos cuando el triunfo de la lista de Valdés (encabezada por Claudio Quiñonez) en la Tercera Sección se tornó inexorable.

 

Los allegados a Sergio Flinta provocaron disturbios hasta que llegó la Policía hasta que se calmó todo.                      

Hubo peleas, empujones e insultos, y por poco no se llegó a detener a personas.

 

¿Hasta dónde puede dirimirse la interna de un partido gobernante sin un liderazgo fuerte?

 

Esa pregunta debe responderla Colombi, que en virtud de lo sucedido en Capital, quiere forzar la decisión de nombres de candidatos para terminar con eventuales ‘heridos’ aún antes de la batalla final.

 

No solo en Capital hubo chispazos.

 

En Santa Lucía el triunfo de Cordero Holtz sobre Portela también derivó en cruces de palabras entre ambos sectores. El ex legislador nacional, días atrás, ya había dejado entrever su malestar por el manejo interno de Flinta y compañía.

 

En Goya la partida de Cecilia Gortari no es un hecho menor para los radicales. Todos buscaron minimizar la crisis en la segunda ciudad de la Provincia, pero el peso específico propio de la joven dirigente terminó por transparentar diferencias ineludibles que provocan resquemores en Osella y compañía.

 

Está claro entonces que en la pelea radical siguen apareciendo brotes de conflicto. Son los efectos de la retirada.