Por Daniel Caram

La hormiga quiere picar

Opinión del Director - 14/11/2016

Siempre que se habla de nombres propios, las especulaciones terminan por catapultar hasta las más imprevistas especulaciones, convirtiéndose un simple análisis en una posibilidad firme y concreta.

 

En política, con escenarios disímiles como los que se vienen por el reemplazo de Colombi, estos hipotéticos escenarios imponen contextos con variables casi constantes.

 

Y es ahí donde hay un nombre que empezó a tallar fuerte en el entorno ricardista, y que también presupone incertidumbre porque (como ocurre con Gustavo Canteros), no viene del palo, y rompería con el molde estrictamente radical.

 

El goyano Pedro Cassani, de él se trata, tiene sobrados argumentos como para instalarse en la sana pelea por la sucesión. Desde el primer momento con Ricardo Colombi, ni siquiera dudó en romper con la histórica y tradicional estructura liberal para defender –en otro espacio- el proyecto político encarnado por el mercedeño.

 

Firme en sus acciones y con mucha vocación dialoguista, Cassani también cumple con creces los requerimientos de ‘candidato’. Y tiene también su ‘talón de Aquiles’: no es radical.

 

Las variables encuentran pro y contras. El perfil “no peronista” de Cassani pasa a ser un hándicap casi inalcanzable para otros aspirantes.

 

Cassani nunca negó sus pretensiones, pero sí eligió moderar las mismas a sabiendas de un proyecto por el que se jugó a full.

 

Colombi lo sabe, y es en la convicción ideológica donde asientan sus posibilidades.
¿Solo pasará por el dedo de Colombi la elección de su sucesor?. Él mismo lo niega, como sus más conspicuos colaboradores.

 

Lo que sucede es que la pretendida fortaleza radical que atesoró nombres y adelantó candidaturas, empezó a caerse por su propio peso.

 

Ahí es donde ‘las hormigas’ saben y entienden que Cassani ‘es el mejor exponente’ para consolidar un proyecto político que –le guste o no a los radicales- trascendió los límites del centenario partido de Alem e Yrigoyen.

 

Otros datos: hay nombres de exitosa gestión y garantía de éxito que también vienen de ELI (léase Pepe Fernández Affur –con mucha llegada al Gobernador-, o Emilio Lanari) y éstos no son datos menores al momento de evaluar.

 

La hormiga se anota. Y si es por persistencia… va por más.