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Columnistas: Nuevamente la carne vuelve al centro de la escena en el tan temible índice de precios minoristas en ultimo bimestre del 2006, en la fina telaraña que el gobierno nacional sigue enhebrando, para que se estire lo menos posible y sirva de sostén no solo a toda la economía Argentina (y sus endeudadas provincias) sino undamentalmente a su destino político y social.
Esta situación que ya parece "figurita repetida" tiene un trasfondo que atraviesa a toda la sociedad Argentina, mas allá de las peleas y disputas mediáticas con amenazas de diverso calibre de un lado y de otro. Actualmente los argentinos consumen el 80 % de lo que se faena, oscilando el mismo en unos 60 a 70 Kg. per capita por año. La exportación se lleva el otro 20 % con una creciente demanda que presiona cada ves, en forma permanente pese a los cupos, los problemas sanitarios (aftosa) y a la alta de una política de exportación seria, agresiva y constante. Esa demanda externa seria una "panacea" y no un problema si no fuera que la capacidad de producción (el estock vacuno y la eficiencia de estock o sea su productividad) están estancados desde hace mas de 30 años en alrededor de 52 millones de cabezas, con una faena anual de 13 millones, siendo que la Argentina casi duplica su población en el mismo periodo. Ahora la pregunta es: ¿porque si hay tanta demanda, la oferta no reacciona en consecuencia? Se aumenta la producción..... y listo, todos contentos. Esto no es posible de manera automática y tiene una explicación más compleja ya que, al igual que el fracaso de la Argentina como país, teniendo tantos recursos naturales y culturales, el tema de la carne merece un análisis amplio y profundo. En principio hay que remontarse a la época de la Colonia para entender el factor cultural que hace que seamos el país que más carne consume por habitante: cuando llegaron los españoles y trajeron consigo ganado vacuno, los "bos taúrus" (vacas) encontraron en estas tierras, un lugar optimo para su reproducción y crianza: interminables pampas con pastizales y aguadas sin alambrados y hasta fin del siglo XIX se mataban las vacas solo para comercializar el cuero. Tanto era así que en las inmediaciones de Buenos Aires proliferaban los mataderos en donde el olor y las moscas eran una constante, siendo tanta la inmensa cantidad de sangre de los mismos, que se usada para pintura de las grandes casonas, entre ellas ¡la Casa de Gobierno! También llamada "Casa Rosada"...... por el color de sus muros. Todo esto va, a que el argentino se acostumbro a que la carne era la base de su alimentación......... y no solo eso ......... a un precio de "regalo" ya que como decíamos se "tiraba" la misma para aprovechar el cuero que tenia un gran valor para los aperos criollos y para el comercio exterior de la poca. Hay que recordar que los argentinos somos prácticamente los únicos (junto a los uruguayos) que comemos la carne en todos sus cortes, y con hueso, especialmente el asado de costilla que en el exterior no tiene ningún valor comercial. Estos factores hacen que la carne tenga un valor especial: tiene que estar si o si en un evento familiar, se come prácticamente todos los días, y su precio debe guardar relación a lo que nos tenían acostumbrado en antaño: casi de regalo. Con la llegada de los inmigrantes, a principios del siglo XX se empieza a introducir la agricultura, corriendo a la ganadería a las tierras menos productivas, se alambran los campos, se hacen instalaciones para el cuidado sanitario, tan fundamental para la salud de la población, se empiezan a instalar los Frigoríficos que trasladan la carne a Europa con los barcos con cámaras de frio. A partir de allí, comienzan una serie de conflictos políticos derivados de la carne, al introducirse el precio internacional en la comercialización de la misma y al incluir el valor agregado (frió y desposte) a un producto que la gente lo consideraba casi como un derecho adquirido, un deber de los gobernantes de mantenerlo casi regalado. Ahora se debe aclarar que estamos hablando de Carne = Proteinas y no cualquier proteína: un alimento que contiene todos los aminoácidos esenciales metabolizables para el cuerpo humano, fundamental en los chicos en crecimiento, factor este que hizo que hasta la hecatombe de los 90 en la Argentina no hubiera chicos desnutridos debido a la ingesta de carnes en su dieta. A partir de la debacle económica argentina, que se hizo más aguda en los últimos treinta años, la desocupación llego a cerca del 30 % de los hogares argentinos y los mismos pasaron a sobrevivir de las changas los planes sociales, sustituyendo la carne por alimentos de menor valor (harinas y farináceos). Pero en el imaginario colectivo de estos miles de excluidos siempre permaneció la cultura de la carne, siendo así que con la reactivación económica luego de la salida de la convertibilidad este gran segmento de indigentes empiezan a tener un trabajo remunerado, revirtiendo sus hábitos alimenticios, volviendo a incluir a la carne en su dieta semanal, presionando sobre la oferta de reses vacunas. Este cambio de paradigma económico, con la política del dólar competitivo internacionalmente y con cientos de mercados ávidos de nuestra carne por un idéntico fenómeno de crecimiento en los países emergentes cuyo símbolo es China pero también podemos hablar de Rusia y otros enormes territorios con poblaciones que empiezan a aumentar exponencialmente sus ingresos, lo que les da la posibilidad de acceder a la carne vacuna, como un salto de calidad en su dieta. Sumado a esto las políticas de abandono de subsidios agrícolas de los países centrales, la epidemia de "fiebre aviar", y la proliferación de la "aftosa" que complico al primer exportador de carne vacuna del mundo como lo es Brasil, confluyen en que el mercado internacional se fije en la Argentina como el "único" proveedor con capacidad y trayectoria para poder satisfacer la creciente demanda de la carne en el ámbito mundial, también presionando sobre la nuestra oferta de ganado vacuno. Y.... como decíamos al principio ¿porque no podemos aprovechar esta situación extraordinariamente favorable? ¿Porque no aumentamos la producción y así poder abastecer al mercado interno y externo manteniéndose el precio interno y usufructuando del mayor valor externo? Esto no ocurre porque hay que entender el ciclo biológico-productivo del ganado bovino que necesita un periodo de estabilidad de los factores económicos y climáticos de tres a cuatro años continuos, para que se tomen las decisiones individuales de los cerca de 200,000 productores (la mayoría pequeños y de subsistencia) y que se dediquen con todo su esfuerzo y recursos económicos, a potenciar esta actividad que en muchos casos es tomada como secundaria, sin llegando a tener la productividad necesaria para su propia sustentabilidad, viviendo de la agricultura en la misma explotación de arrendamientos, de un trabajo en otra actividad o de otras actividades comerciales de los mismos. A su vez a partir de la llamada "revolución verde" los saltos en la productividad de los principales cultivos y los espectaculares precios de comodities y derivados del complejo sojero, han sido factores adicionales que "arrinconaron" a la hacienda vacuna en las peores tierras de la Pampa Húmeda y a las zonas "marginales" del Norte Argentino cuya productividad es significativamente menor, lo cual redunda inevitablemente en menos carne por hectárea por año. A este fenómeno hay que sumarle las ultimas medidas gubernamentales como la Resolución 645 de la Secretaria de Agricultura que prohíbe la faena de terneros y novillitos de menos de 280 Kg.; sacando del mercado un importante volumen de carne y quitándole rentabilidad al sistema de "Feed-Lots" que sumado a la suba del maíz de estos últimos tiempos obligara a los mismos a desaparecer o a trasladar hacia el productor de terneros, una baja de precios de esa categoría, que impacta negativamente en la actividad de Cría, con un circulo viciosos de menor eficiencia en kg de carne por hectárea, porque a esos precios no le deja margen para que el productor pueda incrementar la productividad de los rodeos. Precios bajos de esos terneros, que por otro lado no incidirán en lo mas mínimo en el precio final que paga el consumidor por el producto carnico en las góndolas. También hay que analizar que la política de precios regulados del gobierno nacional solo beneficio a los grandes frigoríficos que trasladan sus costos hacia el productor primario y también a algunas cadenas de hipermercados que "acuerdan" por precios de 200 productos y se desquitan con los 10.000 restantes. Propuesta para superar esta contingencia Hay que trabajar con una negociación sectorial en que predomine el esquema ganar-ganar, es decir que ganen todos los eslabones de la cadena cárnica sin que alguno se lleve la "parte del león" y se cumpla la meta gubernamental de controlar la inflación. No es una utopía, en el contexto actual es posible. Con un verdadero plan productivo que integre la Cadena de Valor de la Carne en el mercado interno, aprovechando el "súper-precio" que se obtiene a partir de las exportaciónes. A partir de liberar la exportación se obtiene un ingreso extra de divisas vía retenciones que direccionandolas correctamernte pueden servir para promover el mejoramiento de la producción y comercializacion para bajar los costos y así mantener los precios internos pagando un mejor precio por el ganado en pie. Hay que establecer un sistema de "premios y castigos" Se debe eliminar los impuestos y la burocracia que hacen que el pequeño productor ganadero este siempre en el borde de la marginalidad sanitaria e impositiva. La vacuna antiaftosa debe ser gratuita para los productores de menos de 100 cabezas y debe tener subsidios para los medianos hasta 1000 cabezas. La clave pasa por fortalecer a un eslabón de la cadena que son los Frigoríficos chicos dedicados al consumo interno. En el país hay cerca de 500 establecimientos de este tipo y muy pocos se encuentran en situación adecuada (sanitaria, fiscal y financiera) lo que acarrea ineficiencias en la cadena con costos de calidad que se terminan pagando con transmisión de enfermedades y con quebrantos que afectan al fisco, empleados y productores ganaderos. Se pueden apuntalar estas plantas industriales con créditos blandos y desgravación impositiva a aquellos que hagan inversiones en tecnología y tengan un cumplimiento fiscal estricto. Se debe propiciar por parte del estado nacional la formalización de contratos de abastecimiento entre productores y frigoríficos a partir de los cuales el gobierno financie la producción con técnicas de engorde más eficiente, que aseguren calidad y continuidad en el abastecimiento de las carnes. Debe haber un plan especial para las regiones denominadas marginales (NEA y NOA)que es donde se esta trasladando la actividad ganadera y los técnicos del INTA han demostrado que incorporando tecnología se pueden dar saltos de productividad importantes. Pero aquí no solo pasa por la efiiciencia "tranqueras adentro" el problema mayor es la comercialización. Nuestra provincia de Corrientes es el mejor ejemplo: somos la cuarta en el ranking nacional en cuanto a cantidad de cabezas con mas de cuatro millones, y sin embargo se da la paradoja que importamos mas del 50% de la carne que consumimos. Nuestros campos productivos están dedicados en su mayoría (hablando de cantidad de hectáreas) a la actividad ganadera exportando a otras provincias un producto (terneros) de muy bajo valor agregado. Lo llevan a los terneros, los recrian, los engordan, los procesan, y los reenvían a un valor varias veces superior. Asi es que en las góndolas de los supermercados nos encontramos con carne de Entre Ríos y Santa Fe, siendo que nosotros la podemos producir y procesar aquí ahorrando un importante costo de fletes, comisiones, etc. Con un consiguiente beneficio para toda la cadena cárnica especialmente para el productor que va a tener cerca al frigorífico para cobrar sus vacas y para aprender a producir lo que el consumidor demanda. Esto ultimo es fundamental, una política ganadera nacional debería propender a la formación de "Cuencas Ganaderas": apuntalar a los productores alrededor de cada industria facilitando la modernización de los mataderos locales, para que el productor tenga un sistema de comercialización que sea más directo, transparente, y que le provea liquidez (efectivo) para aumentar la productividad. Indudablemente que esto presupone un cambio sistema de producción en zonas como la nuestra que se dedican casi exclusivamente a la cría, para transformarse progresivamente en explotaciones denominadas de "Ciclo Completo" es decir cría, recría y engorde de su propia producción. Nuevamente se dirá que es una utopía, que nuestras condiciones agro climáticas no son las adecuadas, que falta infraestructura, etc, etc, etc, Pero no obstante es posible. Y es posible porque Brasil nos ha demostrado que se puede, que con genética inferior y clima menos benéfico a partir de una política agresiva de apoyo estatal y bajos costos industriales, logran cada ves mayor producción, al igual que la incipiente ganadería de la Provincia de Misiones que tiene una industria frigorífica más desarrollada que la nuestra. La clave esta en integrar al 1º eslabón de la cadena (productor) para que produzca mas, con mayor eficiencia a trabes del único estimulo que es realmente efectivo, el cual es vender su producción a un precio que le permita afrontar los gastos de su explotación, los de su familia y que le quede un margen para poder mejorar teccnológicamente. Hoy el precio que paga el consumidor final en el mercado interno deja suficientemente margen para que esto se dé, si se acelera la ejecución del Plan Ganadero Nacional coordinando con las Asociaciones de las diferentes etapas de la "Cadena Cranica" y se pongan de acuerdo para disminuir las "des-economías" dejando de lado los enfrentamientos estériles cediendo las posiciones para que se "reparta la torta" equitativamente. Estas propuestas están contempladas en el citado Plan Ganadero Nacional, pero no se implementan con la celeridad necesaria porque falta de ambos lados (estatal y privado) una verdadera voluntad de trabajo en pos de los objetivos fundamentales: contener la inflación y asegurar rentabilidad al sector. Capitulo aparte es el tema de Corrientes en donde el Gobierno Provincial, viene destinando por primera ves un apoyo concreto gracias al Fondo de Desarrollo Rural, no obstante debemos remarcar que este tipo de acciones necesita del involucramiento de todos los protagonistas, para lo cual se deben dejar de lado las actitudes dogmáticas de algunas asociaciones que ven en la apertura de las exportaciones la solución de todos los problemas, siendo que ello solo beneficiara a la concentración oligopolica de la industria (unos pocos Grandes Frigoríficos) tendiendo a un mercado similar al de EE UU en donde la suba del maiz o cualquier otro insumo, lo termina pagando el criador con una baja de los precios del ternero. Nuestra provincia necesita urgente desarrollar una Industria Frigorífica que abastezca el mercado local y brinde al ganadero una salida a su producción con mayor valor agregado. Hoy los valores de productividad de nuestra ganadería provincial esta muy por debajo de su potencial. Hay que introducir "tecnologías de procesos" que necesitan de periodos largos de adaptación. En toda la costa del Rio Parana se podría plantar la Caña de Azúcar con el doble propósito: alimentar el Vacuno y producir Bio-combustibles a partir del etanol. La ganadería tiene un presente y un futuro muy promisorio que puede beneficiar a la sociedad argentina en su conjunto, depende de todos saber aprovechar esta oportunidad histórica pàra transformar a las miles de hectáreas de esta bendita tierra en un paraíso de naturaleza que además distribuya riquezas a todos los habitantes de esta parte del cono sur de nuestra América. "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo" Albert Einstein Ing. Agr. MARTÍN BRUZZO Presidente Cooperativa Ganadera "Frigorífico B. V." Ltda.. Presidente Agencia de Desarrollo Productivo Local Bella Vista
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